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Situaciones irregulares en la Iglesia católica donde se solicita el bautismo de un hijo.

Bautismo de hijos de padres divorciados, no casados…

Hay tres situaciones que pueden ser un obstáculo a la hora de pedir el bautismo para sus hijos. Las situaciones son:

– Padres católicos divorciados de un matrimonio por la Iglesia y luego vueltos a casar con otra persona distinta pero sólo por lo civil.
– Padres casados sólo por lo civil.
– Padres que conviven juntos sin estar casados.

Estas situaciones se conocen en la Iglesia por el nombre de “situaciones irregulares”.

Cuando unos padres que están en esa situación piden el bautismo para uno de sus hijos es el párroco quien debe de comprobar y decidir si se dan las condiciones para que ese niño sea educado posteriormente en la fe católica. Si el sacerdote comprueba que no existe esa garantía, lo mejor es aplazar el bautismo el tiempo que haga falta para que los padres tomen conciencia y reciban la formación adecuada para educar en el futuro al niño como un católico.

¿Qué condiciones pone la Iglesia para estas situaciones irregulares?

1.- Si ambos padres, o al menos uno de ellos, solicitan el bautismo para sus niños y garantizan una verdadera educación cristiana para los mismos, no hay problema en bautizar siempre y cuando el párroco haya comprobado que existen esas garantías.

2.- Si los padres no están en condiciones de garantizar dicha educación cristiana, pero consienten que tal empeño pueda ser asumido por los padrinos o por un pariente próximo y éstos se comprometen a cumplir esa misión, habiendo esperanza fundada de su realización y previa aceptación por el párroco, se puede bautizar.

3.- Si la petición del bautismo la hacen los padres casados por lo civil, a quienes nada impide regularizar su situación casándose por la Iglesia, deberá el párroco hacerles ver la contradicción entre la petición del bautismo para sus hijos y su propio estado, que rechaza el amor conyugal de los bautizados.
Es muy importante tener en cuenta que no se puede poner como condición para bautizar que los padres se casen por la Iglesia ya que si se pone esta condición se incurre en la nulidad de tal matrimonio.

4.- Siempre es el párroco el que debe de profundizar y valorar la situación en la que se encuentran las personas y decidir si reúnen o no las condiciones necesarias para proceder o aplazar el bautismo.

MUY IMPORTANTE:

Toda la información que ofrecemos tiene únicamente validez informativa general y en ningún caso es vinculante o aplicable a situaciones concretas donde sólo el párroco o el responsable eclesiástico correspondiente tiene la capacidad de resolver. La Diócesis de Canarias y cualquiera de sus organismos no se responsabilizan de la interpretación, aplicación, daños a terceros de cualquier tipo, daños materiales, ni de ningún otro tipo que se puedan derivar de las respuestas a las cuestiones que tratamos. Son las correspondientes autoridades eclesiástica quienes tienen que decidir en cada caso qué es lo que conviene y cómo se debe aplicar la actual normativa de la Iglesia. La información que facilitamos es con buena fe y gratuita y tratamos que sea actualizada, aunque no siempre puede ser así. Ante cualquier duda sobre el texto póngase en contacto con su párroco en el horario del archivo o despacho parroquial.

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