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Biblia y moral. Raíces bíblicas del comportamiento cristiano

 

BIBLIA Y MORAL

RAÍCES BÍBLICAS DEL COMPORTAMIENTO CRISTIANO

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– Cristianismo

 

El anhelo de felicidad, o sea el deseo de obtener una vida plenamente satisfactoria, está arraigado desde siempre en el corazón humano. La realización de este deseo depende en gran parte del propio obrar que se encuentra y, frecuentemente, se desencuentra, con el de los otros. ¿Cómo es posible lograr la determinación del recto obrar que conduce las personas particulares, la comunidades, las naciones enteras hacia una vida lograda o, en otras palabras, hacia la felicidad?

Para los cristianos la Sagrada Escritura no es sólo la fuente de la revelación, la base de la fe, sino también el punto de referencia imprescindible de la moral. Los cristianos están convencidos de que, en la Biblia, se pueden encontrar indicaciones y normas para obrar rectamente y para alcanzar la vida plena.

Diversas objeciones se oponen a esta convicción. Una primera dificultad es el rechazo de normas, obligaciones y mandamientos, instintivo en la persona humana y particularmente vivo hoy día. En la sociedad actual se presentan como igualmente fuerte el deseo de una plena felicidad y el deseo de una libertas ilimitada, o sea de poder obrar según el propio albedrío, desvinculado de toda norma. Para algunos esta libertad ilimitada es además esencial para alcanzar la felicidad plena y verdadera. Según esta mentalidad, la dignidad de la persona humana exigiría que ella no deba aceptar ninguna norma que le venga impuesta desde fuera, sino que sea ella misma quien determine libre y autónomamente lo que considera justo y válido. En consecuencia, el complejo normativo presente en la Biblia, el desarrollo de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia que interpreta y concretiza estas normas, aparecen como obstáculos que se oponen a la libertad y de los cuales es necesario liberarse.

Una segunda dificultad es debida a la misma Sagrada Escritura: los escritos bíblicos han sido redactados al menos hace mil novecientos años y pertenecen a épocas lejanas en las que las condiciones de vida eran muy diversas de las de hoy. Muchísimas situaciones y problemas actuales son completamente ignorados por los escritos bíblicos y, por lo tanto, se considera que no se pueden encontrar en ellos respuestas apropiadas a estos problemas. En consecuencia, aun cuando se reconoce el valor fundamental de la Biblia como texto inspirado y normativo, se mantiene en algunos una actitud fuertemente escéptica ya que se considera que la Biblia no puede servir para encontrar soluciones a tantos problemas actuales. El hombre de hoy queda confrontado cada día con problemas morales delicados que el desarrollo de las ciencias humanas y la globalización ponen constantemente sobre la mesa, hasta el punto de que también creyentes convencidos tienen la impresión de que algunas certezas de otros tiempo queda anuladas. Piénsese sólo en los temas de la violencia, del terrorismo, de la guerra, de la inmigración, de la distribución de las riquezas, del respecto a los recursos naturales, de la vida, del trabajo, de la sexualidad, de las investigaciones en el campo genético, de la familia o de la vida comunitaria. Frente a esta problemática compleja se siente uno tentado a marginar, en todo o en parte, a la Sagrada Escritura. También en este caso, aunque con motivaciones diversas, se prescinde más o menos del texto sagrado y se buscan con otros medios soluciones para los grandes y urgentes problemas de hoy.

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