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Ritos fúnebres en la Biblia

 

RITOS FÚNEBRES EN LA BIBLIA

En el Antiguo Testamento no distinguen entre lo que nosotros llamamos “cuerpo y alma”. Para ellos, un viviente es un “alma viviente”, un muerto es “alma muerta”: Núm 6,6 Lev 21,11 Núm 19,13. La muerte no es un aniquilamiento: mientras subsiste el cuerpo, o por lo menos mientras duran las huesos, subsiste el alma, en un estado de debilidad extrema, como una sombra en la morada subterránea del seol: Job 26,5-6 Is 14,9-10 Ez 32,17-32.

Por ello cuidaban mucho los cadáveres y le daban mucha importancia a la sepultura, pues creían que el alma sigue sintiendo lo que hace el cuerpo. Por eso, queda uno abandonado sin sepultura, como presa de las aves y de las bestias de los campos, era la peor de las maldiciones: 1 Rey 14,11 Jer 16,4 Jer 22,19 Ez 29,5. El cadáver y la tumba que lo encierra son considerados como impuros y vuelven impuros a los que lo tocan: Lev 21,1-4; 22,4 Núm 19,11-16 Ag 2,13 Ez 43,7.

Entre los cuidados que daban a los cadáveres está el de cerrarle los ojos: Gén 46,6. Besar el cadáver: Gén 50,1. Se enterraban a los muertos vestidos: 1Sam 28,14. A los guerreros se les enterraba con sus armas, la espada bajo la cabeza y el escudo bajo el cuerpo: Ez 32,27.

En Israel no se embalsamaban a los muertos. En la Biblia se nombran dos casos: el de Jacob y el de José Gén 50,2-3 pero que se ponen directamente en relación con las costumbres de Egipto.

El cadáver no se ponía en una caja 2Rey13,21, excepto el caso de José en que se siguió la moda egipcia, Gén 50,26. El cadáver era llevado en una especie de camilla: 2 Sam 3,31 y Lc 7,14.

No se sabe cuánto tiempo pasaba desde que uno se moría hasta el entierro. Probablemente el intervalo era muy corto. Seguramente se les enterraba el mismo día de fallecido.

Los israelitas no practicaban nunca la incineración, para ellos quemar los cuerpos era un ultraje con el que se castigaba a los grandes culpables: Gén 38,24 Lev 20,14 21,9 o a los enemigos a quienes se quería aniquilar definitivamente: Am 2,1

La tumba normalmente era excavada en la roca blanda o en una cueva natural. Eran tumbas colectivas donde se ponían varios cadáveres a la vez en una especie de banquetas. Al lado del difunto se dejaban algunos vasos o algunas lámparas. No todas las familias podían permitirse el lujo de poseer y cuidar semejantes tumbas. Los pobres eran sencillamente enterrados, y en Jerusalén, en el valle del Cedrón, había una “tumba de los hijos del pueblo”, una fosa común, donde se arrojaba a los apátridas y a los condenados: Jer 26,23 2Rey 23,6. Los ricos se preparaban con tiempo una sepultura digna de su rango: Is 22,16 Job 3,14

Excepto a los reyes de Judá no existen pruebas de que se enterrase a los muertos en el interior de las ciudades. Las tumbas estaban desparramadas por las pendientes vecinas o se reunían en lugares más favorables por la naturaleza del suelo. La tumba era propiedad de la familia. Quedar uno excluido de la tumba de la familia era castigo de Dios: 1Re 13,21-22

Tenían varios ritos:

* Al enterarse de la muerte el primer gesto era rasgarse las vestiduras: Gn 37,34 2Sam 1,11 3,31 13,31 Job 1,20. A esto seguía vestirse de saco: Gén 37,34 2 Sam 3,31. Se quitaba el calzado y también el turbante: 2Sam 15,30 Ez 24,17.23 Miq 1,8

* Se ponían las manos en la cabeza como señal de dolor o de vergüenza: 2Sam 13,19 Jer 2,37

* Se ponían tierra sobre la cabeza Jos 7,6 1 Sam 4,12 Se arrastraban la cabeza por el polvo o se arrastraban todo el cuerpo: Miq 1,10 Se afeitaban en todo o parte de los cabellos de la cabeza o de la barba: Job 1,20 Is 22,12 Jer 16,6 Ez 7,18. Se evitaba el lavarse y perfumarse: 2 Sam 12,20 Jdt 10,3

 

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