¿Podemos poner los novios el día y la hora de nuestra boda?

Bodas Horarios para las bodas

– Hemos ido a una parroquia para casarnos. Nos hacía mucha ilusión contraer matrimonio por la noche, pero el párroco nos dijo que a esa hora no nos podíamos casar. ¿No pueden elegir los novios la hora que mejor les convenga para casarse?

No. Cada parroquia tiene establecidos sus propios horarios para la celebración de los sacramentos.
De la misma manera que los matrimonios “por lo civil” tienen unos horarios determinados, cada parroquia pone los horarios que crea más conveniente según sus necesidades pastorales. Lo mismo ocurre con los demás sacramentos: bautizos, confirmación, misas, etc.
Lo mejor, antes de poner fecha y hora de la celebración del matrimonio, es consultar con tiempo con la parroquia donde desea casarse los horarios que están disponibles.

IMPORTANTE:

Toda la información que ofrecemos tiene únicamente validez informativa general y en ningún caso es vinculante o aplicable a situaciones concretas donde solo el párroco o el responsable eclesiástico correspondiente tiene la capacidad de resolver.
La Diócesis de Canarias y cualquiera de sus organismos o personas no se responsabilizan de la interpretación, aplicación, daños a terceros de cualquier tipo, daños materiales, ni de ningún otro tipo que se puedan derivar de las respuestas a las cuestiones que tratamos. Son las correspondientes autoridades eclesiásticas quienes tienen que decidir en cada caso qué es lo que conviene y cómo se debe aplicar la actual normativa de la Iglesia. La información que facilitamos es con buena fe y gratuita y tratamos que sea actualizada, aunque no siempre puede ser así. Ante cualquier duda sobre el texto póngase en contacto con su párroco.

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Para que los sacramentos sean creíbles

Se está produciendo, en efecto, un “proceso de des-institucionalización de la religión basado en un poder creer sin pertenecer”; unido a “la emergencia de nuevas experiencias religiosas” basadas en la emoción y el encantamiento; y apoyado en manifestaciones religiosas que buscan un contacto con lo sagrado cargado de ambigüedad; lo que da lugar a la “coexistencia de diversas formas de vivir lo religioso”. Se trata de una verdadera crisis de fe, que implica una crisis de Iglesia, y que conlleva quizás de modo más radical a una más profunda crisis en la práctica sacramental. Al fin y al cabo, la fe deriva de la persona de Cristo, figura por lo menos admirada y respetada, pero los sacramentos son identificados en su relación con la Iglesia tantas veces y por tantas cosas criticada, cuando no rechazada.