En la Iglesia católica solo dos sacramentos necesitan padrinos: el bautismo y la confirmación. En los demás sacramentos los denominados "padrinos" son en realidad testigos.

Boda ¿Pueden ser los familiares padrinos de boda?

¿Pueden ser padrinos de boda unos familiares?

Sí.

En la Iglesia católica solo hay dos sacramentos que necesitan padrinos: el bautismo y la confirmación.

En los demás sacramentos, como es el caso del matrimonio, lo que se llaman “padrinos” en realidad son testigos de la celebración del matrimonio.

Vea en nuestra web qué son los padrinos.

IMPORTANTE:

Toda la información que ofrecemos tiene únicamente validez informativa general y en ningún caso es vinculante o aplicable a situaciones concretas donde solo el párroco o el responsable eclesiástico correspondiente tiene la capacidad de resolver.
La Diócesis de Canarias y cualquiera de sus organismos o personas no se responsabilizan de la interpretación, aplicación, daños a terceros de cualquier tipo, daños materiales, ni de ningún otro tipo que se puedan derivar de las respuestas a las cuestiones que tratamos. Son las correspondientes autoridades eclesiásticas quienes tienen que decidir en cada caso qué es lo que conviene y cómo se debe aplicar la actual normativa de la Iglesia. La información que facilitamos es con buena fe y gratuita y tratamos que sea actualizada, aunque no siempre puede ser así. Ante cualquier duda sobre el texto póngase en contacto con su párroco.

Print Friendly, PDF & Email

Artículos relacionados:

Otros temas de interés

Novios catolicos

Materiales del curso para la formación y acompañamiento de novios católicos – Enero 2020

Objetivo del programa: El principal objetivo es presentar a los novios un camino de fe y acompañarlos en el discernimiento de la vocación matrimonial. Además, se trata de insertar el noviazgo dentro del proceso de maduración de la vida cristiana. El itinerario está dirigido a los acompañantes, formadores y responsables de los grupos de novios, cubriendo todos los aspectos de formación integral y espiritual, de maduración en el amor y de vivencia comunitaria. A diferencia de un cursillo prematrimonial, que se realizan cuando ya se ha tomado la decisión de casarse, esta propuesta es un acompañamiento en el tiempo que dura el noviazgo para discernir sobre la vocación al amor a través del matrimonio y la familia. En la actualidad, algunas circunstancias pueden ocasionar una falta de preparación para asumir el compromiso matrimonial. Este proceso pretender poder preparar con profundidad y dedicación, no una celebración, sino una vocación.