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Apostasía: abandonar la fe de la Iglesia católica

 

– No estoy de acuerdo con la Iglesia y con las cosas que dice y hace, pero mis padres me bautizaron cuando pequeño y yo no quiero pertenecer a esa institución. ¿Cómo puedo “borrarme” de la Iglesia Católica?

A nadie se le puede borrar de una lista que no existe…
La Iglesia Católica no es una institución que mantiene ficheros de sus “afiliados” de la misma manera que una madre no lleva un archivo de sus hijos. La Iglesia lleva a sus hijos en lo profundo de su corazón y también los miembros de la Iglesia llevamos a los demás hermanos en nuestro corazón. El “carnet” de pertenencia a la Iglesia Católica es la fe en el Señor resucitado y el amor al prójimo…

Los datos que la Iglesia ofrece sobre el número de sus miembros son los obtenidos mediante encuestas y estudios que realiza la propia Iglesia española a través de la Oficina de Estadística y sociología de la Iglesia.
También el Estado ofrece periódicamente estadísticas del número de personas que dicen profesar una determinada fe religiosa dentro de la sociedad civil. Vea, por ejemplo, el Barómetro mensual de opinión elaborado por el CIS .

La Iglesia no recibe ningún dinero público ni subvención alguna por el número de sus “afiliados” o miembros, como es el caso de otros grupos sociales. El sostenimiento de la Iglesia la hacemos los propios católicos y las personas de buena voluntad que, sin ser católicos, entienden la inmensa obra social que realiza nuestra Iglesia. En los próximos años la Iglesia española logrará su completa autofinanciación.

Nadie puede pertenecer a ningún grupo contra su voluntad, eso lo defendemos los católicos ya que lo que no queremos para nosotros tampoco lo queremos para los demás. Dos ejemplos de ejercicios de libertad son la capacidad de los padres o alumnos para rechazar la asignatura de religión en la escuela, o la de rechazar la asignatura de la “educación para la ciudadanía”. El mismo derecho asiste a unos y a otros.

Si usted de manera consciente y libre rechaza la fe católica nadie le va a imponer que se cuente como uno de los miembros de la Iglesia Católica. Los católicos defendemos la libertad de elección, la nuestra y la de los demás…

Hay personas que solicitan que se les “borre” de la Iglesia, es más, que se anule su acta de bautismo, como si nunca fueron bautizados, como algo que nunca existió… ¿Es esto posible? La Agencia de Protección de Datos nos contesta:

¿Cómo puedo solicitar la cancelación de mis datos a la Iglesia Católica?
En el caso de la Iglesia Católica, ésta no posee datos de sus miembros, ni relación alguna de ellos, puesto que el asiento en el Registro Bautismal no es identificable con la pertenencia a la Iglesia Católica.
Cuestión distinta es el Registro que pueda llevar las parroquias, en el que se pueden registrar determinados datos de los feligreses, en cuyo caso, el interesado sí podrá ejercitar el derecho de cancelación, conforme dispone la Ley Orgánica 15/1999.


Estar bautizado no es señal exclusiva de ser católico ya que, por ejemplo, muchas personas bautizadas profesan hoy otras religiones, incluso la increencia, sin mayor detrimento del “número” de miembros de la Iglesia Católica. Nosotros no contabilizamos a nuestros miembros ni les damos ningún carnet o señal de pertenencia a nuestra Iglesia. Sí dejamos constancia histórica de los sacramentos que recibimos dentro del proceso del crecimiento y formación cristiana, pero eso no significa pertenencia a nuestro grupo religioso. Ocurre lo mismo en el ámbito civil. Si una persona solicita que le borren del registro de nacimientos porque ha pedido otra nacionalidad… lo más que pueden hacer es indicar en una nota marginal la voluntad de abandonar la nacionalidad, en ningún caso destruir el testimonio escrito de la inscripción histórica de nacimiento… Los acontecimientos históricos, nos guste o no, no podemos olvidarlos como si nunca hubiesen existido…

Si usted ha facilitado algún dato personal a su parroquia para una gestión concreta (apuntarse a un grupo, apuntarse a catequesis…)  sí puede ejercer el derecho de cancelación tal y como señala la legislación vigente.

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