Catequesis de niños, horarios

 

– Tengo un problema muy serio. Tengo a mi hijo en un equipo de fútbol donde va a entrenar tres tardes por semana, otros días lo tengo en kárate donde tiene que ir dos tardes, además participa en murgas, equipos de animación infantil, etc. Toda la semana la tiene ocupada en actividades.
He ido a la parroquia para apuntarlo a catequesis y dicen que mi hijo tiene que ir a catequesis una hora a la semana. Me parece una injusticia que mi hijo deje otras actividades para ir a la catequesis… ¿no le pueden dar una catequesis de unos 15 minutos a la semana para que me dé tiempo de irlo a buscar para llevarlos las horas correspondientes a las actividades?

Cada parroquia establece libremente sus horarios de catequesis. Normalmente, las reuniones de catequesis duran una hora y normalmente nunca son ni los sábados ni los domingos ni festivos.
Como usted bien comprenderá la catequesis es un vez a la semana y si su hijo está en tantas actividades, ¿no cree más lógico que deje libre alguna hora de dichas actividades para ir a la catequesis?

Cuando hay distintas actividades interesantes hay que elegir y organizarse. Le invitamos a ello.
En ningún caso se puede disponer de horarios personalizados (“a la carta”) de catequesis parroquial. Los niños deben vivir en grupo la experiencia de la iniciación a la fe.
Son los padres quienes tienen que adaptarse al horario que les ofrece la parroquia.

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Se está produciendo, en efecto, un “proceso de des-institucionalización de la religión basado en un poder creer sin pertenecer”; unido a “la emergencia de nuevas experiencias religiosas” basadas en la emoción y el encantamiento; y apoyado en manifestaciones religiosas que buscan un contacto con lo sagrado cargado de ambigüedad; lo que da lugar a la “coexistencia de diversas formas de vivir lo religioso”. Se trata de una verdadera crisis de fe, que implica una crisis de Iglesia, y que conlleva quizás de modo más radical a una más profunda crisis en la práctica sacramental. Al fin y al cabo, la fe deriva de la persona de Cristo, figura por lo menos admirada y respetada, pero los sacramentos son identificados en su relación con la Iglesia tantas veces y por tantas cosas criticada, cuando no rechazada.