San Antonio María Claret, compatrono de nuestra diócesis

 

SAN ANTONIO MARÍA CLARET

Compatrono de la Diócesis de Canarias

 

San Antonio María Claret

 

 

24 de octubre:

SAN ANTONIO MARÍA CLARET

EL PADRE CLARET
Compatrono de la Diócesis de Canarias.

Llega a la isla en 1848 acompañado por el obispo Buenaventura Codina, donde comienza su actividad misionera, que le hizo recorrer la mayoría de los pueblos de la isla de Gran Canaria y algunos de la isla de Lanzarote, dejando una profunda huella en la religiosidad del pueblo canario. Dedica la mayor parte de su tiempo a la predicación y a la confesión, sin olvidar la atención a niños y los sacerdotes. Su recorrido a pie por multitud de pueblos, con su oratoria clara, cálida y sencilla, donde la oración y la pobreza eran sus verdaderas columnas, favoreció un cambio visible en muchas costumbres “relajadas” de los fieles y en una verdadera regeneración de la vida cristiana del pueblo canario. A pesar de su pequeña estatura, tenía una gran altura moral y por sus cualidades humanas y cristianas siempre fue considerado por el pueblo sencillo como un verdadero santo, y se le llamaba cariñosamente “El Padrito”.

El Papa Pío XII lo canonizó el 7 de mayo de 1950, y en 1952 fue declarado

compatrono de la Diócesis de Canarias.

 

¿Quién es San Antonio María Claret?

 Vea la biografía de nuestro patrono.

 

BIOGRAFÍA nº 1:
– Biografía de San Antonio María Claret

 

BIOGRAFÍA nº 2:

– Biografía de San Antonio María Claret

 

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El cariño y la memoria del corazón hacen cercanas muchas cosas, hacen inmediatos muchos dolores vividos y muchas esperanzas y luchas. En estas fechas pasadas, sin poderlo evitar, el resorte de la memoria me ha hecho retroceder algunos años. Un 20 de agosto de hace once años, el zarpazo de la muerte nos heló el corazón con aquel horroroso y absurdo accidente en el Aeropuerto de Barajas. Encogidos por su fuerza, nos rebelamos, gritamos al cielo, y nos mantuvimos unidos y quietos, con el aliento justo para decir: Por tu Hijo Jesucristo, nuestro Buen Pastor, ten misericordia de nuestros seres queridos y ten misericordia de nosotros. María, Madre del Crucificado, Madre del Señor Resucitado, Madre nuestra, ruega a tu Hijo por nosotros, abre nuestros corazones a la luz de la esperanza. De nuevo en un 20 de agosto, el peligro de un enorme horror se ha cernido sobre nuestras cumbres y sus gentes, y el fuego y el humo amenazantes han nublado nuestros ojos, también los ojos de la fe. Hemos vuelto a repetir desde el fondo del corazón: Danos fortaleza para que podamos seguir ayudándonos unos a otros. Virgen del Pino, ruega a tu Hijo por nosotros, abre nuestros corazones a la luz de la esperanza.

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