¿Podemos arreglar la iglesia o los locales de la iglesia tal y como nosotros queremos...?

Boda, arreglo y decoración de la iglesia

– Voy a casarme por la Iglesia pero tengo un problema. Yo siempre he tenido la ilusión de casarme con la Iglesia llena de flores y por eso he decidido colocar guirnaldas de un lado a otro de los bancos de la Iglesia así como arcos florales para pasar por debajo… También quería que a mi paso mis amigas fueran tirando flores… pero el párroco me dice que eso no puede ser…

Efectivamente. Usted no puede colocar nada en el interior de la iglesia sin permiso y autorización expresa del párroco. El sacerdote tendrá en cuenta las normas litúrgicas así como la conveniencia pastoral o no de las decoraciones que Vd. quiere realizar. Lógicamente nadie puede llegar a un templo e imponer lo que se le ocurra ya que ello rompería totalmente el desarrollo pastoral de cada comunidad católica.
Es el párroco quien indicará al grupo de liturgia de su parroquia las normas que se deben de seguir en todos los temas de decoración del templo.

IMPORTANTE:

Toda la información que ofrecemos tiene únicamente validez informativa general y en ningún caso es vinculante o aplicable a situaciones concretas donde solo el párroco o el responsable eclesiástico correspondiente tiene la capacidad de resolver.
La Diócesis de Canarias y cualquiera de sus organismos o personas no se responsabilizan de la interpretación, aplicación, daños a terceros de cualquier tipo, daños materiales, ni de ningún otro tipo que se puedan derivar de las respuestas a las cuestiones que tratamos. Son las correspondientes autoridades eclesiásticas quienes tienen que decidir en cada caso qué es lo que conviene y cómo se debe aplicar la actual normativa de la Iglesia. La información que facilitamos es con buena fe y gratuita y tratamos que sea actualizada, aunque no siempre puede ser así. Ante cualquier duda sobre el texto póngase en contacto con su párroco.

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Para que los sacramentos sean creíbles

Se está produciendo, en efecto, un “proceso de des-institucionalización de la religión basado en un poder creer sin pertenecer”; unido a “la emergencia de nuevas experiencias religiosas” basadas en la emoción y el encantamiento; y apoyado en manifestaciones religiosas que buscan un contacto con lo sagrado cargado de ambigüedad; lo que da lugar a la “coexistencia de diversas formas de vivir lo religioso”. Se trata de una verdadera crisis de fe, que implica una crisis de Iglesia, y que conlleva quizás de modo más radical a una más profunda crisis en la práctica sacramental. Al fin y al cabo, la fe deriva de la persona de Cristo, figura por lo menos admirada y respetada, pero los sacramentos son identificados en su relación con la Iglesia tantas veces y por tantas cosas criticada, cuando no rechazada.