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¿Qué es la deflación?

¿Qué es la deflación?

La deflación es el fenómeno contrario a la Inflación y consiste en la caída generalizada del nivel de los precios de bienes y servicios que conforman la canasta familiar.

Por lo general, la deflación es causada por la disminución de la demanda, lo cual representa un problema mucho mas grave que la inflación, toda vez que una caída de la demanda significa una caída general de la economía.

La deflación puede desencadenar un círculo vicioso del cual es difícil de salir, puesto que las empresas tienen que vender sus productos para cubrir al menos sus costos de producción, para lo cual bajan los precios. En tales circunstancias, las empresas tienen que trabajar con un Margen de contribución bajo e incluso negativo, proceso del cual muchas no se recuperan.

Con precios bajando de forma generalizada, la demanda se disminuye más, porque los consumidores entienden que no merece la pena comprar si mañana todo será todavía más barato. Comportamiento que es contrario cuando lo que existe es inflación, donde el consumidor se apresura a comprar sus bienes antes de que suban de precio, lo cual, inevitablemente presiona la subida de los precios.

Dado este círculo vicioso, la deflación se convierte en causa y efecto a la vez de la falta de circulación del dinero en la Economía, porque todos prefieren retenerlo.

Medidas contra la deflación

Para enfrentar la deflación se puede recurrir a la política monetaria y fiscal.

Política monetaria. Una de las formas de hacer frente a la deflación es disminuir el valor del dinero, para lo cual se debe colocar más dinero (Moneda) en circulación, complementado con la disminución de la tasa de interés, lo cual incentiva el crédito de consumo y de inversión, reactivando de esta forma la demanda.

Al disminuir la tasa de interés, ya no es rentable tener la plata en las entidades financieras, por lo que la gente preferirá invertirla o gastarla. Esta circunstancia puede ser aprovechada por los inversionistas para expandir sus empresas, algo que por las consecuencias de la deflación es difícil, pero que buscando nuevos mercados se puede llevar a cabo.

Política fiscal. La política fiscal supone un aumento del gasto público, una reducción de los impuestos y aumento de las transferencias. En el primer caso, se intenta suplir la ausencia de demanda del sector privado con la del sector público, quien a la vez se convierte en un generador importante de empleo, lo cual resulta muy atractivo, puesto que el desempleo es una de las causas directas de la deflación. En el segundo caso, la reducción de impuestos supone más dinero para gastar en manos privadas, y un incentivo al consumo, pero a la vez menor dinero en manos del estado, y si no tiene suficiente dinero, difícilmente podrá impulsar la demanda mediante el consumo publico, por lo que si se inclina por el primer caso también, deberá financiar el incremento del gasto publico con endeudamiento. El incremento de las transferencias, es un intento por descentralizar el consumo público, puesto que las transferencias se realizan a las diferentes entidades descentralizadas domo los departamentos, municipios y distritos.

Aunque en principio, la disminución generalizada de los precios (deflación), puede parecerle positivo a buena parte de los consumidores, este concepto cambiará en el momento en que se empiecen a ver las consecuencias como por ejemplo el cierre de empresas y el despido de trabajadores.

El desempleo es una consecuencia inevitable de la deflación (las empresas deberán trabajar a pérdida y algunas cerrarán), y aunque los precios estén bajos, de poco sirve si no se tiene recursos para adquirirlos, y quienes tengan los recursos, preferirán, como ya se expuso, no gastarlos a la espera de “mejores” precios.

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