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“Por favor, devuélvannos la santa Misa” – Una desafortunada campaña – 25 de abril de 2020

 

UNA DESAFORTUNADA CAMPAÑA

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Vídeo de monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, obispo de san Francisco (Córdoba-Argentina)

Artículo:

UNA DESAFORTUNADA CAMPAÑA

“Por favor, devuélvannos la santa Misa”, escuchamos en varios vídeos – con idéntico guión – que circulan en la red y que proceden, en apariencia, de Austria, de Argentina, de Colombia, de España… En diferentes lenguas y con el mismo mensaje: pedir a los obispos que les “devuelvan”, se supone que a los que salen en el anuncio, la santa Misa. Ignoro si se trata o no de actores, si es o no una campaña de desprestigio lanzada contra los pastores de la Iglesia… No lo sé, sinceramente. No obstante, me parece que es una campaña muy desafortunada.

“Devuélvannos la santa Misa”. Como si la santa Misa fuese una cosa, un objeto, propiedad de alguien. Es como si dijesen: “devuélvannos lo robado”. Ni la santa Misa es una cosa, ni nadie se la ha robado a nadie. La santa Misa es un don de Dios, no una propiedad nuestra, y no es un objeto, sino una acción sagrada: “Haced esto en conmemoración mía”.

Es muy triste que la santa Misa, o que la reserva eucarística, sea tratada como una cosa. Como algo que llevo y traigo, como quien porta un complemento de moda o un objeto piadoso. Un “Dios en el bolsillo”, una especie de ornamento que da lustre a una bendición impartida desde todos los escenarios imaginables.

Mucho menos nadie puede apropiarse de la santa Misa, nadie puede secuestrarla o robarla, nadie puede exigir, tampoco, que se le devuelva. Dios es nuestro Señor, aunque se haya hecho, por amor, nuestro esclavo. Y él ha confiado a su Iglesia, a los pastores de la Iglesia, la tarea de dispensar de manera adecuada los sacramentos, de celebrarlos de modo digno, siempre que razonablemente sea posible hacerlo.

No creo que los obispos del mundo se hayan confabulado para dispersar por todas partes un virus contagioso y mortífero. Y mucho menos pienso que se hayan confabulado para darse el gusto de privar a algunos fieles de la participación en la santa Misa. Todos los católicos deseamos poder volver a celebrar públicamente la Misa. Los pastores, tanto o más que los otros fieles. Pero los pastores, en especial los obispos, tienen el deber moral de evitar que la asamblea cristiana sea un foco de contagio. Tienen el deber ciudadano de obedecer las leyes civiles que no sean en sí inicuas. Tienen la responsabilidad social de no provocar el escarnio contra la fe y contra la Iglesia.

Vea el artículo completo:

– Una desafortunada campaña

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