¿Qué es el diaconado permanente?

Diaconado permanente

EL DIACONADO PERMANENTE

Jesús instituyó en la Iglesia diversos ministerios, ordenados al bien de todo su cuerpo. Entre estos ministerios
se establece ya desde tiempos de los Apóstoles, el Diaconado.

¿QUIÉN ES?
Un hombre al servicio de los hombres: «Misericordioso, diligente, procediendo conforme a la verdad del Señor, que se hizo servidor de todos». (S. Policarpo)

Los candidatos al Diaconado permanente:

PUEDEN SER:
Hombres casados, mayores de 35 años, con 5 años al menos de matrimonio estable, que han dado testimonio cristiano
en la educación de los hijos y la vida familiar.
Miembros pertenecientes a Institutos religiosos, o miembros de Institutos seculares, mayores de 25 años viviendo en celibato.

DEBEN POSEER:
Madurez humana y cristiana, amor a la Iglesia y espíritu de oración.
Capacidad para el diálogo, sentido moral y de responsabilidad.

DISPUESTO A:
Continuar viviendo de su propio trabajo en la vida civil o religiosa e insertos en la vida común de la gente, siendo testigos cualificados de la vida cristiana.
Aceptar el Ministerio que le encomienda el obispo, o superior competente, en perfecta comunión con el mismo y con los presbíteros y en estrecha conexión con los seglares comprometidos en la Iglesia.

¿CÓMO SE FORMA UN DIÁCONO PERMANENTE?

En tres etapas:
INTRODUCTORIA:
Un tiempo de discernimiento en el que se reflexiona sobre el significado de su vocación diaconal.

DE FORMACIÓN:
Tres años de preparación teológica, pastoral, espiritual y comunitaria.

DE PASTORAL:
Un tiempo de inserción pastoral recibiendo los ministerios laicales de lector y acólito.

¿DÓNDE EJERCE?

Su acción pastoral se concreta en:

CÁRITAS:
Delegados diocesanos en: organizaciones de caridad, Cáritas diocesanas.
Encargados o directores: Cáritas parroquial, obras asistenciales, pastoral de enfermos y marginados.

LITURGIA:
Asiste durante las funciones litúrgicas al obispo o al presbítero.
Administra sacramentales: comunión fuera de la misa, comunión y viático a los enfermos.
Exequias.
Administra solemnemente el Bautismo.
Bendice los matrimonios (con delegación).
Preside la comunidad (párroco) y la liturgia de las horas.

PALABRA:
Catequesis en todas sus gamas.
Actividades apostólicas de los laicos: padres, novios, confirmandos…
Preside la celebración de la Palabra.
Lee y predica la homilía.

ADMINISTRACIÓN Y GOBIERNO:
Cargos administrativos de Curia
Delegados diocesanos de acciones pastorales.
Despacho parroquial.
Centros de orientación familiar.
Relaciones públicas

El Concilio Vaticano II acogió los deseos de que allí donde lo pidiera el bien de los fieles, fuera restaurado el Diaconado permanente como un Orden intermediario entre los Obispos y Presbíteros y el pueblo de Dios, para que fuera intérprete de los deseos y de las necesidades cristianas, inspirador del servicio, o sea, de la «diaconía» de la Iglesia ante dichas comunidades, signo o sacramento del mismo Jesucristo, quien «no vino a ser servido, sino a servir». (LG III, 29)

HOY

A los 27 años de la promulgación por el Vaticano II, el Diaconado en su modalidad de permanente ha hecho camino.

Un análisis de sus funciones nos permitirá conocer su incidencia en la sociedad eclesial y comunitaria, pero recogiendo sólo las estadísticas de la Iglesia católica –año 1989-, sabemos que en los cinco continentes hay 12.541 diáconos permanentes, de los cuales 107 son españoles –según estadísticas de la Conferencia Episcopal española de 1991-.

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