Eucaristía (Misas). Funerales con lecturas, canciones, música… no religiosas

 

ELEMENTOS NO CATÓLICOS EN LAS MISAS FUNERALES

Vea también:

– Cambiar los contenidos de los rituales de los sacramentos

– Las iglesias son lugares privados

– Bodas católicas

– Funerales católicos

 

– Hemos tenido un funeral de un miembro de nuestra familia y varios amigos habían preparado una canción de los Beatles que le gustaba mucho al difunto para cantarla en la comunión… pero el párroco no lo permitió.
– Escribí un poema al difunto y quise leerlo en la misa, pero el cura no quiso…


– Varios miembros de nuestro club escribieron poemas, cartas y composiciones al difunto, pero no nos la dejaron leer en la Iglesia.


– …queríamos durante la misa funeral hacer un baile dentro de la Iglesia ya que al difunto le gustaba mucho esa danza, pero nos dijeron que no…


– …el difunto pertenecía a una murga del carnaval. Todos fuimos al funeral disfrazados de payasos tal y como lo hicimos en el último carnaval en el que participó el difunto. Queríamos cantar la charanga cuando el cura nombrara al difunto o por lo menos al final, pero el cura nos dijo que dentro de la iglesia no se podía…

– Al difunto la gustaba mucho La Traviata y el cura no dejó que cantaramos un fragmento…

– El cura no dejó actuar en la iglesia durante el funeral al grupo de heavy metal al que pertenecía el difunto…

 

El funeral es una misa por un católico/a difunto recientemente fallecido. La iglesia no es el lugar adecuado para escenificar, representar o actuar contenidos que nada tienen que ver con nuestra fe.
La misa tiene su propio rito, ritmo y celebración y no es nada recomendable incluir elementos totalmente ajenos a la propia celebración religiosa. Para todo lo que no sea estrictamente propio de la celebración católica lo mejor es hacerlo en el tanatorio o en el propio cementerio o en un encuentro específico para realizar esos actos…

 

MUY IMPORTANTE:

Toda la información que ofrecemos, sea del tipo que sea, en nuestra web tiene únicamente validez informativa general y en ningún caso es vinculante o aplicable a situaciones, casos y horarios concretos donde solo el párroco o el responsable eclesiástico correspondiente tiene la capacidad de resolver.

Los horarios que indicamos son los que nos han enviado las parroquias. Tenga en cuenta que estos horarios pueden variar debido a celebraciones concretas: Navidad, Semana Santa, fiestas parroquiales, actividades pastorales, etc. Le recomendamos que para mayor seguridad confirme con antelación las horas de celebración. Para cualquier información sobre horarios o actividades parroquiales se tiene que poner en contacto directo con cada parroquia concreta.

La Diócesis de Canarias y cualquiera de sus organismos o personas no se responsabilizan de los cambios en los horarios ni en la normativa de la Iglesia o la diócesis que no estén actualizadas en nuestra web o la interpretación, aplicación, daños a terceros de cualquier clase, daños materiales, morales, etc. ni de ningún otro tipo que se puedan derivar de las informaciones y respuestas a las cuestiones que tratamos. Son las correspondientes autoridades eclesiásticas de cada organismo quienes tienen que decidir y determinar en cada caso y situación qué es lo que conviene, así como a realizar los cambios de horarios que consideren oportunos según las necesidades pastorales concretas  y cómo se debe aplicar de manera concreta la actual normativa de la Iglesia. La información que facilitamos es con buena fe y gratuita y tratamos que sea actualizada, aunque no siempre puede ser así. Ante cualquier duda sobre el texto póngase en contacto con cada parroquia en los horarios de despacho parroquial.

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Los enfermos en las parroquias, una prioridad

En general, los enfermos no ocupan hoy en la parroquia el lugar que les corresponde, el que tuvieron en la vida de Jesús, en las primeras comunidades y en otras etapas de la vida de la Iglesia. En muchos casos, la atención a los enfermos se reduce a la administración de sacramentos, olvidando la misión de curar que tiene la comunidad. Con frecuencia, los enfermos son sólo destinatarios de cuidados diversos, pero no se les integra como miembros activos de la propia comunidad. Además, el hombre de hoy, también el creyente, no suele estar preparado para afrontar la enfermedad, el dolor y la muerte en su vida y en la de los suyos. Las comunidades cristianas han de asumir su compromiso evangelizador en el mundo de la salud, han de ser comunidades que curan. ¿Qué podemos hacer nosotros?

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