La Iglesia e Internet. Ética en Internet

 

LA IGLESIA E INTERNET. ÉTICA EN INTERNET

Desde el punto de vista de la Iglesia, la historia de la comunicación humana es como un largo viaje, que lleva a la humanidad «desde el orgulloso proyecto de Babel y la caída en la confusión e incomprensión mutua que produjo (cf. Gn 11, 1-9),hasta Pentecostés y el don de lenguas:una restauración de la comunicación,centrada en Jesús, bajo la acción del Espíritu Santo». En la vida, muerte y resurrección de Cristo, el fundamento último y el primer modelo de la «comunicación entre los hombres lo encontramos en Dios que se ha hecho hombre y hermano». 

Los medios modernos de comunicación social son una parte importante de esta historia. Como dice el Concilio Vaticano II «aunque hay que distinguir cuidadosamente el progreso terreno del crecimiento del Reino de Cristo, sin embargo, el primero, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa mucho al Reino de Dios».  Viendo a esta luz los medios de comunicación
social, descubrimos que «contribuyen eficazmente a descansar y cultivar el espíritu y a propagar y fortalecer el reino de Dios». 

Hoy esto se aplica de modo especial a Internet, que está contribuyendo a realizar cambios revolucionarios en el comercio,la educación,la política,el periodismo, las relaciones entre las naciones y entre las culturas, cambios no sólo en el modo como la gente se comunica, sino también en el modo como comprende su vida.
Discutimos la dimensión ética de estos temas en otro documento sobre cuestiones análogas.  Aquí consideramos las implicaciones que tiene Internet para la religión y especialmente para la Iglesia católica.

La Iglesia tiene un doble objetivo con respecto a los medios de comunicación. Uno de ellos consiste en fomentar su correcto desarrollo y uso con vistas al progreso humano, la justicia y la paz, para la construcción de la sociedad en los ámbitos local,nacional y comunitario a la luz del bien común y con espíritu de solidaridad. Al considerar la gran importancia de las comunicaciones sociales, la Iglesia
«desea poder entablar un diálogo honrado y respetuoso con los responsables de los
medios de comunicación», un diálogo que atañe principalmente a la programación de dichos medios. «Este diálogo implica que la Iglesia se esfuerce en comprender los medios de comunicación –sus objetivos, sus estructuras internas y sus modalidades– y que sostenga y anime a los que trabajan en ellos.Basándose en esta comprensión y este apoyo,se pueden hacer propuestas significativas con vistas a la eliminación de los obstáculos que se oponen al progreso humano y a la proclamación del Evangelio». 

Pero la preocupación de la Iglesia también se refiere a la comunicación en y por la Iglesia misma. Esta comunicación es más que un ejercicio de técnica, pues «se basa en la comunicación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y en su comunicación con nosotros»; y la realización de esta comunicación trinitaria «…

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