Morir en paz

Dr. Marcos Gómez Sancho: “Morir en paz. Saberse amado da más fuerza que ser fuerte”.

 

MORIR EN PAZ

“Saberse amado da más fuerza que ser fuerte”

 

Morir en paz

 

 

 

En el marco de las V Jornadas Sociosanitarias de Gran Canaria, el Dr. Marcos Gómez Sancho ha presentado la cuestión “Morir en paz”.

El Dr. Marcos Gómez ha explicado en su ponencia un auténtico abanico de cuestiones en torno a esta acuciante realidad. Ha denunciado valientemente el sobretratamiento, citando desde una tesis doctoral a noticias de prensa e incluso experiencias personales.

A lo largo de la conferencia ha ido mostrando su implicación personal en el tema. Ha aludido a que fue después de su propio ingreso en El Pino durante tres años con intensos dolores, cuando decidió ir a Italia a formarse en Cuidados Paliativos. A su regreso a España, puso en marcha la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital El Sabinal en Gran Canaria y comenzó a divulgar este campo en conferencias, cursos, artículos, Jornadas, Congresos, libros, convirtiéndose en pionero de los Cuidados Paliativos en el país.

Ha citado obras pictóricas, musicales, poéticas y filosóficas para ilustrar sobre la muerte. No ha dejado de citar a Jesús de Nazaret, ni hechos sociopolíticos, como la creación británica de un Ministerio de la Soledad. El mismo Jesús pidió ante el sufrimiento: “Permaneced y velad”. Ha denunciado el gran problema del individualismo y ha explicado que todo ser humano teme más la soledad que el dolor. Ha dicho también claramente que el sufrimiento no es bueno, pero es inevitable y es una oportunidad. El sufrimiento es la ley de la Tierra, dice Dostoievsky.

Ha aludido una y otra vez a la necesidad del perdón mientras critican la moda entre políticos de exigir a otros que pidan perdón. Ha citado magníficamente a León Felipe:

Soy ya tan viejo,

y se ha muerto tanta gente a la que yo he ofendido

y ya no puedo encontrarla

para pedirle perdón.

Ya no puedo hacer otra cosa

que arrodillarme ante el primer mendigo

y besarle la mano.

Yo no he sido bueno…

quisiera haber sido mejor.

Estoy hecho de un barro

que no está bien cocido todavía.

¡Tenía que pedir perdón a tanta gente!…

Pero todos se han muerto.

¿A quién le pido perdón ya?

¿A ese mendigo?

¿No hay nadie más en España…

en el mundo,

a quien yo deba pedirle perdón?…

Voy perdiendo la memoria

y olvidando las palabras…

Ya no recuerdo bien…

Voy olvidando… olvidando… olvidando…

pero quiero que la última palabra,

la última palabra, pegadiza y terca,

que recuerde al morir

sea esta: PERDÓN.

El Dr. Gómez Sancho ha explicado que el ser humano sabe que va a morir y no quiere morir rodeado de aparatos (muy útiles en un infarto u otras emergencias) sino de familiares y amigos. El ser humano es espiritual de por si y necesita morir reconciliado, con la tarea hecha, y en paz.

Ha invitado a que aceptemos el proceso del que muere, que no nos empeñemos en explicarle que le necesitamos. Hemos de saber que lo último que se pierde es el tacto y el oído.

Nos ha recordado una hermosa canción: Morir al lado de mi amor y ha señalado con énfasis: “Saberse amado da más fuerza que ser fuerte”.

(Octubre 2019)
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Juan Pablo II: Carta Apostólica “Salvifici Doloris” (El valor salvífico del sufrimiento) – 29 de marzo 1984

El sentido del sufrimiento. Casi siempre que el hombre se encuentra con el dolor -físico o moral- hay una tentación de rechazo y surgen inevitablemente las preguntas: ¿Por qué existe el sufrimiento? ¿Para qué? ¿Por qué el mal en el mundo? El hombre no hace estas difíciles preguntas sólo a los hombres, sino también a Dios Creador. ¿Cuál es la respuesta? "La respuesta cristiana a esa pregunta es distinta de la que dan algunas tradiciones culturales y religiosas, que creen que la existencia es un mal del cual hay que liberarse. El cristianismo proclama el esencial bien de la existencia y el bien de lo que existe," profesa la bondad del Creador y el bien de las creaturas. El hombre sufre a causa del mal, que es una cierta falta, limitación o distorsión del bien. Se podría decir que el hombre sufre a causa de un bien del que él no participa, del cual es en cierto modo excluido o del que él mismo se ha privado. Sufre en particular cuando 'debería' tener parte -en circunstancias normales- en este bien y no lo tiene".

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