¿Qué hacer ante la muerte de un ser querido?

 

¿QUÉ HACER ANTE LA MUERTE DE UN SER QUERIDO?

Muchas veces ante la muerte de una persona querida, no sabemos qué hacer ni cómo reaccionar para superar el dolor que nos ha dejado su ausencia física. Veamos algunas cosas que nos ayudarán a ir poco a poco ayudándonos en este trance.

1. Permitirse el dolor: Es normal que sientas el dolor. Es también normal que ese dolor interno te haga daño. Tienes que comprender que es importante que dialogues con el dolor. Pregúntate el por qué de tu dolor…

2. Expresión del dolor: Es necesario que expreses el dolor que sientes. Es probable que en el dolor haya desesperación, puede haber un poco de cólera, de quejas, un sentimiento de que todo se acabó. Hay que permitir que esto se exprese. Es bueno contar varias veces este dolor. Si no puedes contárselo a alguien, por lo menos, es importante escribir todo lo que se siente.

3. Delimitación del dolor: Examina qué es lo que más duele de esta separación: ¿qué deseos, aspiraciones, vivencias legítimas he perdido con esta muerte? Es importante descubrir en qué medida esta separación está tocando el corazón de la herida y por eso hace el suceso aún más doloroso.

4. Valora lo que has perdido: Hablar imaginariamente, con esa persona que se ha separado, decirle todo lo bueno que aportó, todo lo que contribuyó al propio crecimiento personal. Agradécele lo mucho que hizo por ti.

5. Ajuste de cuentas: Reclamar, ahora, el mal que también hizo. Tal vez, esta separación no se ha podido perdonar todavía…
Dar el perdón… Pedir perdón…
Ayuda escribir una carta -aunque nunca se entregue materialmente- en donde se exprese todo lo que había para decirse y nunca se dijo. Esperar la respuesta… Tal vez pueda surgir en un sueño. También sirve escribirme una carta para mi mismo(a) en nombre de la persona que se fue. Todo esto prepara una reconciliación más profunda.

6. El reclamo a la vida… el reclamo a Dios: es posible que haya un profundo resentimiento, a veces no declarado, contra la vida, o contra Dios -aunque de manera velada-. Permitirse hacer el reclamo. Discutirle a Dios y reclamarle el porqué ha permitido eso. Todo esto prepara para la apertura al misterio: condición para poder avanzar.

7. En manos de Dios: Finalmente dejar en manos de Dios la suerte de la otra persona y de la propia. Pensar cómo en Jesús, esa persona ya ha resucitado, y da una fuerza desde el mismo corazón del Padre.

8. Experimentación de la nueva presencia: Aunque es fruto de la fe, abrir el corazón para sentir la nueva presencia que emana de la fuerza resucitada de Jesús. Experimentar cómo ahora va a estar más cerca, sólo que de otra manera.

Recordar que ahora esa persona ya no sufre, quizás el único sufrimiento es ver el dolor que ha causado su partida. Abrirse a encontrarlo en el corazón de Dios, donde todos vamos a estar un día que no va a conocer ocaso.

 

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