¿Por qué decimos "orden"? ¿Qué es la "ordenación"?

Orden ¿Qué es el orden, la ordenación?

ORDEN, ORDENACIÓN

La palabra «ordo», orden, se aplicaba en el uso civil romano, con un tono colegial, a un cuerpo social distinto del resto del pueblo: el orden de los senadores, de los caballeros.

Pronto se utilizó en el ámbito cristiano para designar a los ministros dentro de la comunidad: el orden de los obispos, de los presbíteros, de los diáconos. Y se llamó «ordenación» a la celebración sacramental en la que con oraciones y gestos simbólicos se confiere la gracia y la potestad de los diversos ministros, introduciendo a una persona en el «orden» correspondiente.

«Mediante el sacramento del Orden, por institución divina, algunos de entre los fieles constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y así son consagrados y destinados a apacentar el pueblo de Dios según el grado de cada uno, desempeñando en la persona de Cristo Cabeza («in persona Christi Capitis») las funciones de enseñar , santificar y regir» (CIC 1008). El capítulo III de la Lumen Gentium, el documento del Concilio sobre la Iglesia, define la identidad del sacramento del Orden en sus tres grados. En LG 21 dice claramente que «por la consagración episcopal se recibe la plenitud del sacramento del Orden», resolviendo así afirmativamente, después de las negaciones y titubeos de los últimos siglos, el carácter sacramental del episcopado. En el Concilio se subraya el carácter sacramental del episcopado. En el Concilio se subraya el carácter colegial de estos órdenes: el colegio episcopal (L G 22), el presbiteral (PO 1.8) y el diaconal (AG 16.28).

El rito de la ordenación ha ido conociendo estructuras y textos muy variados a lo largo de los siglos y en los diversos ritos litúrgicos de Oriente y Occidente. Son testimonios documentales «Traditio Apostólica» de Hipólito, a principios del siglo III, en que ya se nos describen estas ordenaciones, los textos del libro VIII de las «Constituciones Apostolorum», los «Ordines Romani» de los siglos VI – VII, los Sacramentarios Veronense y Gelasiano, el Pontifical Romano Germánico del siglo X y finalmente el Pontifical Romano, que ha durado hasta la última reforma.

El Concilio Vaticano II dio el encargo de revisar este Ritual, tanto en sus ceremonias como en sus textos (SC 76). Y en efecto, en 1968, con la Constitución Apostólica «Pontificalis Romani», Pablo VI público el nuevo Ritual de Ordenes (edición en castellano, el 1977). El Ritual contiene capítulos sucesivos para la institución de lectores y acólitos (rito éste que de por sí no pertenece al Ritual de Ordenes, pero que se publicó conjuntamente en la edición castellana por razones prácticas), la admisión de candidatos al diaconado y presbiterado, la ordenación de diáconos, la de presbíteros y la de obispos. En apéndice está el leccionario y la misa crismal del Jueves Santo.

En la segunda edición típica latina de 1989 se le han añadido a este Ritual unos Prenotandos, que no tenía en la primera. Unos generales, sobre la identidad del sacramento y la estructura de su celebración, y otros particulares para cada capítulo, empezando por la ordenación del obispo.

El elemento esencial del Rito de ordenación es la imposición de manos por parte del obispo y la plegaria de ordenación, distinta para cada grado. Es precisamente así, con la imposición de manos y la oración, como ya desde el N T se ve que se confería este sacramento: cf. Hch 6, 6 y 1 Tm 4, 14. En el Ritual, después de la liturgia de la Palabra, hay ante todo una serie de gestos simbólicos preparatorios como la llamada y presentación de los candidatos, la homilía, las promesas de los elegidos, la letanía de la comunidad orando por ellos; viene entonces el gesto central y la oración consacratoria; y después unos ritos que explicitan alguno de los aspectos del sacramento recibido, diversos según la diversidad de órdenes, con unciones , imposición del libro de los evangelios sobre la cabeza del obispo, entrega de instrumentos, insignias y vestidos distintivos, gestos que ilustran el ministerio que tienen que ejercer en bien de la comunidad, etc.

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