¿Qué hacer cuando no aparece su partida de sacramentos?

Certificado: mi partida no aparece

– Estoy bautizado (confirmado… casado por la Iglesia… etc.) y he acudido a la parroquia donde recibí ese sacramento para pedir un certificado del sacramento que recibí en su día, pero no aparece inscrita mi partida. ¿Qué puedo hacer?

Si usted realmente ha recibido un sacramento y no aparece inscrito puede solicitar del párroco del lugar donde lo recibió que inicie el “Expediente de asientos de partidas”, donde se solicita al Vicario General de la Diócesis que autorice al párroco a que incluya dicha partida en los libros parroquiales. Tenga en cuenta que cada párroco sólo puede inscribir los sacramentos que él ha administrado. El sacerdote no puede hacer ningún cambio en partidas que estén anteriormente inscritas; para poder efectuar cualquier inclusión tiene que estar autorizado por escrito por el Vicario General.

Los pasos a seguir para el asiento de partida son:

1.- Vaya al párroco de la iglesia donde recibió el sacramento.
2.- Que el párroco compruebe que efectivamente no aparece inscrita la partida solicitada.
3.- El párroco le indicará qué documentos y testigos tiene que llevar para iniciar el expediente de asientos de partidas.
4.- Una vez que el párroco complete el expediente hay que entregarlo en el obispado.
5.- Terminado el proceso desde el obispado se enviará al párroco un escrito autorizándole a inscribir los datos que se detallan en el mismo documento.

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Para que los sacramentos sean creíbles

Se está produciendo, en efecto, un “proceso de des-institucionalización de la religión basado en un poder creer sin pertenecer”; unido a “la emergencia de nuevas experiencias religiosas” basadas en la emoción y el encantamiento; y apoyado en manifestaciones religiosas que buscan un contacto con lo sagrado cargado de ambigüedad; lo que da lugar a la “coexistencia de diversas formas de vivir lo religioso”. Se trata de una verdadera crisis de fe, que implica una crisis de Iglesia, y que conlleva quizás de modo más radical a una más profunda crisis en la práctica sacramental. Al fin y al cabo, la fe deriva de la persona de Cristo, figura por lo menos admirada y respetada, pero los sacramentos son identificados en su relación con la Iglesia tantas veces y por tantas cosas criticada, cuando no rechazada.