Inicio / Secretariados / Clero: Delegación para sacerdotes / El sacerdote en un mundo herido. Las heridas de nuestro mundo

El sacerdote en un mundo herido. Las heridas de nuestro mundo

El sacerdote en un mundo herido. Las heridas de nuestro mundo.
D. Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona, España.
Ponencia presentada en el Encuentro de Delegados y Vicarios del Clero
Madrid, 27 de Mayo 2008

Me toca a mí abrir estas jornadas disertando sobre una cuestión compleja, la situación del sacerdote ante un mundo herido. Para simplificar un poco las cosas comencemos por acotar bien el objeto de nuestras consideraciones. Intentaremos aclararnos un poco sobre esta inquietante cuestión, ¿cómo viven nuestros sacerdotes en el contexto de nuestro mundo tan herido? Este va a ser el objeto de las jornadas completas. Esta mañana me toca a mí hablar especialmente acerca de cómo es nuestro mundo, cuales son sus heridas más dolorosas, las más profundas, quizás las menos confesadas.

Si vemos con una cierta claridad cuales son los males de nuestro mundo, nos resultará más fácil saber con qué bálsamos nos tenemos que acercar a él, cuales tienen que ser las actitudes de nosotros pastores, qué verdades, qué sentimientos, qué propuestas de la vida cristiana son las más necesarias, las más curativas, cómo y dónde y cuándo tenemos que ofrecer
o aplicar las medicinas que nuestros hermanos necesitan.

Vea la ponencia completa:
– El sacerdote en un mundo herido. Las heridas de nuestro mundo.

Print Friendly, PDF & Email

Artículos relacionados:

Otros temas de interés

La esencia del cristianismo – Romano Guardini

LA ESENCIA DEL CRISTIANISMO por Romano Guardini - En la historia de la vida cristiana hay épocas en las que el creyente es cristiano con naturalidad y evidencia. Ser cristiano es para él lo mismo que ser creyente e incluso que ser religioso. El cristianismo constituye a sus ojos el único mundo religioso posible, de tal suerte que todos los problemas surgen dentro de su ámbito. Considerada en términos generales, ésta fue la situación para la mayoría de los hombres de Occidente durante la Edad Media, y aun siglos más tarde, y ésta es también la situación para el individuo cuando crece en el seno de una atmósfera cristiana unitaria y en ella inmerge totalmente su personalidad. Más tarde, empero, se impone la conciencia de que existen también otras posibilidades religiosas, y el creyente, que hasta entonces no se veía inquietado por ninguna duda, comienza a analizar, compara, juzga y se siente en la necesidad de tomar una decisión. En el curso de este proceso mental se hace urgente el problema de saber qué es aquello peculiar y propio que caracteriza al cristianismo y lo diferencia, a la vez, de otras posibilidades religiosas.

Centro de preferencias de privacidad

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies