seguir a jesus

Tres maneras de seguir a Jesús

 

TRES MANERAS DE SEGUIR A JESÚS

“Si os dirigís a Dios, procurad no ir solos”.  (San Gregorio Magno)

Los evangelios están llenos de acontecimientos en los caminos…

Jesús caminaba y por los senderos llamaba a algunos a seguirle. ¿Por qué eligió a los que eligió? ¿Qué vio en ellos para invitarles? ¿Qué percibió en aquellos hombres que no destacaban en nada ni eran famosos ni mucho menos sabios? Pero Jesús les llamó para que le siguieran. No les llamó para que fueran propagandistas ni vendedores de ideas. Les llamó para que le siguieran…

Tenemos que tener en cuenta que en la Iglesia nos hemos acostumbrado a relacionar el seguimiento de Jesús con una especial referencia a la vocación sacerdotal o religiosa y nos olvidamos que el seguimiento de Jesús es también una condición natural del cristiano laico. Todos debemos seguir a Jesús desde el estado al que hemos sido llamados por el Señor. En ello va el sentido de nuestra vida y nuestra felicidad humana y eterna.

¿CÓMO SEGUIR A JESÚS? 

Seguir a Jesús no es otra cosa que intentar vivir como Él vivió. Participar de su amor a Padre Dios y a la humanidad entera. Gastar nuestra vida (“perder la vida” en palabras de Jesús) por amor a los demás, de una manera especial por los más débiles y necesitados. En otras palabras: estar con Jesús, “tener ” a Jesús, es “perder” la vida por amor a Él en los demás… Toda la vida del cristiano estará siempre conjugada en este “tener” y “perder”…

Pero el seguimiento del Señor no todos los entienden ni lo viven igual. Veamos algunos estilos de seguimiento:

1. Seguimiento de deseo: Personas que no han sido llamados en su corazón a un encuentro personal con Jesús. Le siguen externamente porque les gusta su mensaje, pero su corazón no cambia porque no ha sido interpelado por el propio Señor. Son como unos usuarios del servicio público cuyo recorrido siempre es temporal y breve.

2. Seguimiento por costumbre: Es lo que han vivido en sus familias, en sus pueblos, en sus tradiciones. Es un seguimiento ritual más que personal o vivencial. Pesan más las celebraciones que la vivencia real de las mismas. Es un seguimiento inexperto y torpe que se queda más en lo externo y que nunca se sumerge en las profundidades del yo para en lo íntimo descubrir al Señor…

3. Seguimiento por seguridad: Dios se vuelve un refugio emocional y ciertamente racional. Ellos piensan que si cumplen las normas religiosas establecidas su vida no tendrá problemas ni dificultades que no puedan superar. Conciben a Dios como un escudo o parachoques ante los obstáculos de la vida…

4. Seguimiento racional: Es simplemente un seguimiento ideológico. Me gusta lo que dice Jesús pero no ahondo ni descubro quién es de verdad Jesús. No percibo la llamada espiritual que transforma mi vida humana y eterna.  Como mi adhesión a Jesús solo es intelectual no puedo experimentar la presencia del Espíritu Santo.

5. Seguimiento emocional: Todo es sentimiento y emoción y se olvida que la fe no es un sentimiento. La fe es seguir a Jesús Dios y hombre verdadero y experimentar su divinidad y su humanidad en nuestra vida. No podemos percibir realmente la presencia de Jesús si no somos capaces de ahondar en su dimensión humana y divina.

Existen otros estilos de seguimiento pero los citados nos valen para nuestra intención.

SEGUIR A JESÚS ES RESPONDER A SU LLAMADA…

Muchos se olvidan que la vida cristiana comienza cuando se da respuesta a la llamada de Jesús a nuestro corazón y nunca antes. Experimentar la cercanía de Dios sin que nos escandalice ni nos desequilibre, ese es el comienzo del seguimiento de Jesús.

Es muy importante que entendamos cómo es ese seguimiento.

Hay personas que creen que Jesús va delante, lejos,  y todos tenemos que seguirle, pero Jesús no se detiene en su camino eterno y las personas se encuentran en un agotamiento constante porque por la propia condición humana nunca llegamos por nuestras propias fuerzas a la altura y a la cercanía de Jesús. Los que así creen viven muchas veces un seguimiento angustiado que no les hace felices ni están en el camino de la salvación plena que el Señor vino a traernos. Viven un seguimiento que agota que cansa y debilita porque no tiene la fuerza del Espíritu Santo. Se olvidan estos hermanos que Jesús no ha venido para que nos llenemos de miedos, de insatisfacciones, de quejas, de escrúpulos… Justo lo contrario: Jesús ha venido precisamente a liberarnos de todo ello, a liberarnos de nuestras seguridades y de nuestra falta de amor… Jesús no va corriendo por el camino de la vida y las personas corriendo detrás con el desespero evidente de quien nunca llega a la meta… Eso no es así. Jesús va al paso y al ritmo que cada persona puede andar… No es que yo tenga que correr y cansarme inútilmente para llegar a Jesús… Él va conmigo no delante y lejos de mí sino a mi altura, a mi lado…

La gran experiencia de los santos y de los verdaderos cristianos no es que Jesús vaya muy por delante en el camino de la vida o se haya quedado en la lejanía del cielo. El gran descubrimiento de los santos no es que ellos caminen con Jesús sino que es Jesús quien se ha vuelto su compañero de viaje en el camino de la vida. Entender así el seguimiento implica asumir que Jesús es el Enmanuel (Dios con nosotros) y que está contigo y que camina contigo tan cerca que puedes escuchar el latido de su corazón… y escuchar al Corazón de Jesús significa que tienes la capacidad de oír el latido de los millones de personas que le siguen, eso es la Iglesia, el grupo de personas que escuchando el latido de Dios son capaces de percibir los latidos de los que siguen a Dios. Y también eres capaz de oír el latido de Dios incluso en la persona que no cree y en el alejado. El latido de Dios solo lo pueden oír aquellas personas que siguen a quien es el Corazón del Universo… 

JESÚS VA AL PASO QUE TÚ PUEDAS ANDAR…

El Señor no te apura en el seguimiento. Cuando te detienes Él se para contigo. Cuando te sientas a descansar, Él se sienta contigo y te transmite su fuerza. Cuando te desorientas, Él te enseña el camino recto. Cuando estás desanimado y piensas que ya has perdido a Dios en tu vida… Él aparece en tu interior con fuerzas y resurrección renovadas… Dios va al paso que tú puedes andar que es el ritmo que no te agobia ni te cansa ni te rompe por dentro.

En mi vida he descubierto tres formas de seguir a Jesús:

1.- Seguir a Jesús de pie, alegres, con entusiasmo. Es cuando todo te va bien. Cuando la vida te sonríe y no hay complicaciones de importancia que perturben tu camino. Sigues a Jesús de pie porque no hay nada que te impida caminar o seguirle… No hay obstáculos de importancia que te hagan ver tu pequeñez… Es el domingo de Ramos en tu vida…

2.- Seguir a Jesús de rodillas… Cuando empiezan las dificultades, cuando nos acobardamos, cuando se nos nubla el camino y la meta, cuando no sabemos qué hacer… Jesús se arrodilla con nosotros y reza por nosotros y con nosotros… Son los momentos de la prueba y de las tormentas de quien de verdad quiere seguir a Jesús… Intentas levantarte y te flaquean todas las fuerzas… solo puedes estar descubriendo tu propia miseria humana… Es el episodio de Pedro con Jesús: “Señor, apártate de mí que soy un hombre pecador…”

3.- Seguir a Jesús arrastrándote… Cuando las tinieblas del sendero te oscurecen el camino claro de tu vida. Es la noche del alma, es el mar embravecido, es la tormenta que permanentemente te amenaza. Es en estos momentos donde en la oscuridad buscas a Dios y Él desesperadamente te busca… pero parece que no llegan a encontrarse… Son los momentos de la duda y del no saber qué hacer, el momento de sentirse huérfanos de Dios…  El perder todos los esquemas que hasta ahora te funcionaban para explicarte tu existencia y tu propia vida… Es la reacción de los apóstoles cuando Jesús murió en la cruz…

Ser conscientes de estos tres momentos del seguimiento del Señor nos puede ayudar a que incluso en el momento de las pruebas de la vida sepamos tener más intimidad con el Señor y a reforzar nuestra fidelidad con Él. Saber que nuestro seguimiento estará siempre salteado de estos tres momentos o que, incluso, nuestro seguimiento estará una y otra vez salpicado de estas tres situaciones que nos recordarán siempre nuestra condición humana y la presencia constante de la gracia de Dios. Sea como sea estas son tres maneras muy humanas de seguir siempre al Señor y descubrir que es Él quien camina con nosotros…

Mario Santana Bueno

Miércoles de Pascua, 15 de abril de 2020

 

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