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¿Cómo has vivido la Semana Santa 2020? – Participa. Cuéntanos tu experiencia de manera anónima.

 

¿CÓMO HAS VIVIDO LA SEMANA SANTA 2020?

Vea también:

– La Resurrección de Jesús, ¿Qué es la resurrección de Jesús? ¿Qué significa la resurrección de Jesús para nosotros?

Todo lo que socialmente significa la Semana Santa y sus expresiones ha cambiado totalmente en este año 2020.

Esperábamos una Semana Grande con los ritos repetitivos de siempre, pero no por ello carentes de sentido y de profundo contenido espiritual. Pero nos hemos encontrado unos días donde elementos esenciales como la comunidad, el sentir la cercanía del otro, compartir físicamente la experiencia espiritual, acudir físicamente a los sacramentos, participar en las celebraciones y procesiones… todo ha desaparecido en este año tan singular como perplejo.

Surgen algunas preguntas: ¿Cómo has vivido esta Semana Santa o mejor dicho esta TeleSemana Santa? ¿Cómo has vivido las carencias de las celebraciones y encuentros físicos de otros años? ¿Te has sentido solo o abandonado en el camino de las celebraciones de estos días? ¿Qué han suscitado en ti estas jornadas? ¿Qué otras experiencias y vivencias puedes aportar surgidas en esta Semana Santa? ¿Qué has aprendido…?

Te invitamos a reflexionar y compartir con los demás tus aconteceres en estos días. Te proponemos que nos envíes por escrito tu experiencia en esta Semana Santa, para que quede constancia a las generaciones futuras de cómo vivimos los católicos estos días de confinamiento y de Pasión con el sincero deseo de que nunca más se vuelva a vivir esta realidad que la vida nos ha deparado.

PARTICIPA. En esta sección publicaremos de MANERA ANÓNIMA las aportaciones que vayamos recibiendo a través del wasap, de nuestras redes sociales o del correo electrónico: info@diocesisdecanarias.org

Seguro que nuestras aportaciones además de hacernos caer en la cuenta de qué hemos vivido en esta tan inverosímil situación, ayudarán a otros a reflexionar sobre su vivencia de la fe porque ya saben ustedes que muchas veces las cosas se valoran más cuando no las tenemos. Esperamos tu aportación.

APORTACIONES RECIBIDAS:

15.-

Primero que nada, dar gracias por hacer todo esto posible, de poder oír, ver y sentir. Nuestra semana Santa en casa ha ido mejor de lo que esperábamos aunque nos hubiera gustado mas vivirla en persona, se echo de menos las procesiones y el poder sentirnos más cerca de ellos. Hay que darnos cuenta de que todo esto es por el bien común y que tan sólo es una prueba que nos ha puesto. Y esto va a quedar en un reto más superado. Gracias a ustedes y a todos por hacer que un año más todo esto sea posible.

 

14.-

Para mí esta Semana Santa ha sido la de la SOLEDAD y la del HAMBRE.

 SOLEDAD porque me he visto obligado a vivirla físicamente solo. A pesar de convivir con mi familia, solo yo he buscado momentos de oración y he participado de los oficios religiosos. He seguido las celebraciones de nuestro Obispo Francisco y he sentido aún más las mordidas de la soledad; oír sólo su voz en un lugar vacío…parecía que sólo estábamos él y yo. Sin duda todo esto ayuda a la interioridad, a la oración profunda…pero he echado muchísimo de menos a los hermanos con los que rezo habitualmente, he echado de menos a mi comunidad.

HAMBRE porque no he podido participar físicamente del Sacramento de la Eucaristía. ¡Jamás imaginé que llegara a desear tanto comulgar! ¡Jamás! Deseo tanto poder comer Su Cuerpo que no he dejado de pensar en tantas personas enfermas y solas de nuestras comunidades que reciben la comunión en sus casas de manos de los agentes de la Pastoral de Salud y de los sacerdotes. Doy gracias a Dios por despertar esta vocación por los enfermos entre nuestros hermanos, que nunca nos falten. Que tampoco nos falten las vocaciones al sacerdocio para que podamos seguir disfrutando del Pan de Vida que se parte y se reparte.

 ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

13.-

La Semana Santa 2020 estuvo marcada por un acontecimiento centra “Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús” unida a la pandemia a nivel Mundial del coronavirus que seguimos padeciendo hasta hoy.

Es cierto, para los creyentes ha sido distinta, hemos cambiado de escenarios, pero con una misma idea, reencontrarnos con el Señor que nos decía, ”ven a mi regazo para que puedas descansar de tantos ajetreos y deja que la casa común también descanse de ti”.

En ese descanso, pude ver como la naturaleza nos regalaba de nuevo flores llenas de colores y olores, animales más en contacto físico con los humanos y un aire tan puro que hacía años habíamos contaminado llegando a ser imposible respirar; en definitiva, volvíamos a tener calidad de vida.

Desde nuestros hogares, pudimos asistir gracias a los medios de comunicación social a las distintas liturgias con sus enseñanzas por medio de nuestro Papa Francisco, nuestro obispo Francisco y tantos sacerdotes diocesanos que se desvivieron en transmitir la fe de la cual nos gloriamos de profesar desde sus parroquias (gracias de todo corazón).

El Viernes Santo, con la marcha fúnebre de Chopin e interpretada por la banda municipal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, recordé el momento de la salida del Cristo de la Sala Capitular y la Dolorosa de la Catedral de Santa Ana para encontrarse con los feligreses que esperaban su salida y posterior acompañamiento como a tantas víctimas de la pandemia; siempre pensando que “La muerte nunca es el final de la vida”.

Así fue, “El Señor resucitó como lo había dicho” y nosotros resucitaremos un día con ÉL.

Feliz Pascua de Resurrección en la paz del Señor llena de bendiciones para toda la Diócesis de Canarias desde la isla de Fuerteventura

 

12.-

Este año 2020, hemos vivido una Semana Santa muy diferente, sin prisas, con mucha paz y tranquilidad, lo que nos ayudó bastante para la reflexión y la oración. 

En la oración tuvimos presente a nuestra familia, a todos los que están pasando la enfermedad, a los que han perdido familiares y no les ha podido acompañar como nos ha pasado a nosotros, a los que están trabajando para ayudar a combatir la pandemia, a los que están confinados en espacios muy pequeños y con niños y lo pasan mal y por los que no tienen ni techo ni hogar donde cobijarse y posiblemente tengan una pandemia todo el año.
Mi agradecimiento a nuestro párroco Aday, él nos hizo llegar los horarios de las celebraciones en los distintos medios  y nos acompañó enviándonos cada día material para orar desde el silencio y con el calor del hogar y así sentirnos muy cerca del camino de Jesús, terminando con un mensaje lleno de inmensa alegría para felicitarnos por la “PASCUA DE RESURRECCIÓN” en el que nos decía que la resurrección de Jesús también sucede ahora en el presente y con esta alegría debemos vivir nuestra fe. 
Gracias por el servicio realizado para llegar a todos los hogares. 

11.-

Estrenamos un nuevo año 2020 y la propia década de los 20! con una semana santa especial, atípica, que hemos celebrado en casa, gracias a los medios audiovisuales – telemáticos, obligado por las circunstancias dolorosas e inesperadas de una PANDEMIA; Ha sido toda una sorpresa y felicidad poder compartirla mas de cerca con la familia, llenos del gozo por celebrar estos oficios en el espíritu de la fe y la alegría que nos regala Jesús, su vida, su Pasión y Resurrección. 
     Todo está en las manos de Jesús, Señor de la Historia, habla fuerte con signos que debemos interpretar (los acontecimientos)….y hace posible su plan de salvación universal. Resulta sumamente llamativo como ésta etapa del confinamiento nos ha llegado en plena CUARESMA y SEMANA SANTA….tiempo propicio de  conversión, misericordia……. acercándonos a su fuente inagotable de amor, siempre con la disposición de penitencia…(recordemos a los habitantes de Nínive). 
       Los medios de tv y radio y transmisiones telemáticas, nos abren unas posibilidades enormes de estar en tantos templos y lugares diferentes de nuestra isla, gozando juntos de las celebraciones eucaristías y estos misterios de Salvación. Debe ser una oportunidad para seguir en esta línea de participar y utilizar estas herramientas para hacer más comunidad, incluida la formación tan necesaria para los cristianos, llevar la docencia de muchas temáticas a los hogares, poder compartirlas e interactuar con las clases sobre las diferentes temáticas que se imparten en nuestro querido ISTIC,.

 

10.-

He vivido esta Semana Santa, intensamente. Lo que jamás había hecho, pasé una noche entera de vigilia en oración. Ayudada con cantos, lecturas, meditación… Participé de las eucaristías, hasta 2 o más veces diarias (no todos los días) pero como tenía varias conexiones donde elegir, disfruté a tope y me enriquecí de varias homilías sin prisas. Si me llegaba al corazón alguna de ellas en particular, a través del ordenador, las volví a meditar. Sentí la cercanía del Señor, más que nunca y su sufrimiento, lo percibí en el rostro de tristeza, cansancio, soledad de los enfermos, los familiares de los fallecidos y de las imágenes desoladoras pero reflejo de la dura realidad, que muestran los medios de comunicación. Independientemente, en la familia hay una enferma que cuidar, otra en el Hospital Sabinal (a la cual nos han prohibido visitar) y otra fallecida que no se pudo acompañar. Mi agradecimiento a la Diócesis de Canarias, por el servicio que han realizado. ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN! 

9.- 

La verdad es que ha sido una Semana Santa pasiva, tranquila, disfrutada… sin cansancios y agotamientos de preparar en la parroquia todas las celebraciones, de cuidar los detalles, de tener en cuenta muchos eslabones para que todo sea de agrado al Señor, de la comunidad y para nosotros mismos.

Hemos tenido la suerte de poder elegir el canal, red social o medio para visualizar o escuchar las misas que han estado celebrando varios sacerdotes estos días de confinamiento. Recibimos diversos materiales para poder vivir cada día de esta semana grande para los cristianos: oraciones, audios, vídeos, enlaces, … tenemos la fortuna de estar en esta era tecnológica. Es verdad que nos quejamos siempre de las prisas, los agobios, las tareas pendientes, de tantas reuniones… pero me gusta ver el lado positivo siempre de las cosas (o eso intento). Ha sido una Semana Santa vivida con intensidad, pero muy espiritual, concentrada en lo verdaderamente importante.

Cada día que se me ha regalado de esta Semana Santa, no me he quejado de lo que he tenido que preparar para comer y cocinarlo, de tener que ir al super para pillar lo necesario, de si hace mal tiempo, de si tengo que planchar la ropa para ir a las celebraciones, de arreglarme y dejar las tareas de la casa organizadas, ni siquiera de si hay tráfico o me cuesta aparcar en los alrededores de la parroquia, ¿sabes por qué?

Porque me he dado cuenta que vivimos de una forma egoísta este tiempo litúrgico (y otros), llenos de quejas, a veces haciendo hacendosamente como Marta, pero sin disfrutar como María a los pies de Jesús escuchándole. Es verdad que este año con diferencia a otros, estamos obligados a no salir de casa, a no asistir a procesiones, ¿pero cuántas personas viven así la  Semana Santa?

Pienso en todas esas personas que por enfermedad no pueden salir de casa e ir a una iglesia. En aquellas que están privadas de libertad. En las que pudiendo elegir, prefieren tener una Semana Santa alejados de las parroquias y comunidades (y no hablo de los no creyentes). Incluso me viene a la cabeza todos esos cristianos que viven en países donde su creencia en un pasaporte directo a la muerte. Todo ello me ha hecho reflexionar de la suerte que tenemos, aunque ahora no lo veamos. Aposté por una semana de disfrutar de todos esos recursos que me llegaron para disfrutarla desde casa, por eso a diario vivimos, anotamos y preparamos algunos símbolos en el espacio reservado de la casa para que nos ayudaran a hacer más visible su presencia, aunque sé que siempre está con nosotros. No hemos querido renunciar a nada de lo que ha sido una nueva  experiencia para los que convivimos en el hogar y que nos ha hecho tener presentes este tiempo litúrgico crucial para los cristianos; rezando por la salud, y todos los colectivos que se están dejando la piel para salir delante de esta pandemia.

Quien sabe si algún día saque ese diario con las anotaciones y fotos y les cuente a los que hayan olvidado esta cuarentena o no la hayan vivido, que se puede hacer si te lo propones, poniéndole ganas… y revivir una Semana Santa desde casa, privada de celebraciones, procesiones, por impedimentos (espero que sea dentro de mucho) … pero no privada del Señor.

 

8.-

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7.-

Yo he vivido esta Semana Santa, relajada, he hecho mas ratos de oración y lecturas,  porque he tenido mucho silencio exterior e interior, también he tenido mis momentos de desierto, pero me han servido para reforzar la paciencia, y ver como vivo mi fe. Gracias a los medios de comunicación que tenemos hoy, y todos los que han hecho posible , que nos llegaran, enlaces horarios, y mensajes de ánimo. En todo momento he podido seguir las celebraciones, recordando siempre que no estaba físicamente con los hermanos en las parroquias

Me he preguntado varias veces, ¿Si este confinamiento lo hubiese vivido en verano, como lo llevaría?. Pido al Señor que todo lo vivido en esta fecha, lo siga llevando a la práctica en todo momento

Tengo que ir por la vida más despacio, tener más en cuenta a los que sufren por distintos motivos, valorar más la salud, la familia, la naturaleza, y muchas más cosas .

6.-

Esta Semana Santa, dentro de la gravedad de todo lo que estamos viviendo, ha sido y es una experiencia muy especial. 
Primero dar Gracias al Papa Francisco, a nuestro Obispo Francisco y a todos los hermanos Sacerdotes, que nos han ayudado a seguir el Sacramento de la Eucaristía, tan importante y en estos momentos más, para fortalecernos en esta tormenta. 
En ningún momento me he sentido sola, la compañía del Señor se manífiesta cada día en la Esperanza, incluso aún en la distancia, he sentido a todos los herman@s de la Comunidad, de las tres comunidades,  y Gracias a nuestro hermano Sacerdote enviándonos mensajes de ánimo, de Esperanza, de fortaleza, los momentos bajos se reducen considerablemente. Momentos de reflexión, de  oración por todo lo que sucede y siempre pidiendo a Dios : 
” Ayúdame a aprender de todo lo que vivo, que no me quedé igual Señor, Cristo Resucitado enséñame ” 
Ánimo, para Dios nada es imposible ! 

 

5.-

Esta Semana Santa ha sido la más fructífera de mi vida. Los ejercicios espirituales de Radio María me han hecho mucho bien, y he podido seguir las retransmisiones desde el Vaticano… benditos medios de comunicación!. Aún con eso, ha sido un tiempo íntimo, privado, solos Cristo, María y yo. Irónicamente , he tenido presente más que nunca a todos los hermanos de la comunidad, y he acabado renovada, llena del amor de Jesús y dispuesta a entregarlo a los demás sin cortapisas. Que Dios los bendiga a todos

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