enfermedad y sufrimiento

¿Tiene sentido el sufrimiento y la enfermedad?

 

¿TIENE SENTIDO EL SUFRIMIENTO Y LA ENFERMEDAD?

NO DEBEMOS ENGAÑAR-NOS El sufrimiento forma parte de la existencia humana: se deriva de nuestra finitud y de la gran cantidad de culpas acumuladas a lo largo de la historia que crece de manera imparable también en el presente. En la lucha contra el dolor físico se han hecho grandes progresos, aunque las últimas décadas ha aumentado el sufrimiento de los inocentes y también las enfermedades psíquicas. Debemos hacer todo lo posible para superar el sufrimiento, pero extirparlo del mundo por completo no está en nuestras manos. “SPE SALVI” nº 36

Podemos intentar limitar el sufrimiento y luchar contra él, pero no podemos suprimirlo. “SPE SALVI” Encíclica Benedicto XVI nº 37
El sufrimiento es particularmente esencial a la naturaleza del hombre; parece que pertenece a la trascendencia del hombre. Es uno de esos puntos en los que el hombre está en cierto modo “destinado” a superarse a sí mismo, y de una manera misteriosa está llamado a hacerlo. “SALVÍFICI DOLORIS” Carta Apostólica Juan Pablo II nº 2

Testimoniar que todos los hombres y mujeres del mundo formamos parte de la misma familia es inherente a la misma vida cristiana.. Demasiado a menudo el mundo rico -blanqueado por la riqueza, edulcorado por una cultura de la satisfacción y el entretenimiento del ocio- no recuerda a cuantos la enfermedad física o mental, la minusvalía, la proximidad de la muerte, la debilidad en general, apartan de los cánones comunes de nuestra sociedad. “LA TERRA I LA LLAVOR” ed. proa p.175s
Si no tenemos la honradez de proclamar esta gran verdad, engañamos y nos engañemos miserablemente. Ocultar sistemáticamente la realidad del dolor es ocultar una parte importante de la existencia humana.

LA FORMA DE VIVIR EL SUFRIMIENTO INDICA EL TIPO DE PERSONA
La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre.. La sociedad no puede aceptar a los que sufren y apoyarlos en su enfermedad si los individuos mismos no son capaces de hacerlo. En definitiva el individuo no puede aceptar el sufrimiento del otro si no logra encontrar personalmente en su sufrimiento un sentido, un camino de purificación y maduración, un camino de esperanza. “SPE SALVI” Encíclica Benedicto XVI nº 38

En los momento de mayor debilidad, de incapacidad, casi de desesperación, surgen fuerzas insospechadas de amor y se revela el amor de Dios.
El Evangelio de Cristo permite descubrir un misterio de vida que hace crecer con fuerza lo que parece más débil; hace comprender con más solidez lo que todo el mundo rechaza; inocula esperanza en lo que parecía perdido; suscita la solidaridad cuando uno se encuentra solo.
La Cruz es misterio que hay que levantar con fuerza para salvar el mundo.
Hay una manera de acercarse al enfermo, al abandonado, al moribundo, que nos ha enseñado Jesús de Nazaret. Nada está perdido ni siquiera ante la muerte. Podemos sentir la tristeza de alguien que se nos va, pero queda para siempre su amor, lo vemos junto al Señor y esperamos gozarlo juntos al final del tiempo. “LA TERRA I LA LLAVOR” ed. proa p.175s

 

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Sufrimiento salvifico

Juan Pablo II: Carta Apostólica “Salvifici Doloris” (El valor salvífico del sufrimiento) – 29 de marzo 1984

El sentido del sufrimiento. Casi siempre que el hombre se encuentra con el dolor -físico o moral- hay una tentación de rechazo y surgen inevitablemente las preguntas: ¿Por qué existe el sufrimiento? ¿Para qué? ¿Por qué el mal en el mundo? El hombre no hace estas difíciles preguntas sólo a los hombres, sino también a Dios Creador. ¿Cuál es la respuesta? "La respuesta cristiana a esa pregunta es distinta de la que dan algunas tradiciones culturales y religiosas, que creen que la existencia es un mal del cual hay que liberarse. El cristianismo proclama el esencial bien de la existencia y el bien de lo que existe," profesa la bondad del Creador y el bien de las creaturas. El hombre sufre a causa del mal, que es una cierta falta, limitación o distorsión del bien. Se podría decir que el hombre sufre a causa de un bien del que él no participa, del cual es en cierto modo excluido o del que él mismo se ha privado. Sufre en particular cuando 'debería' tener parte -en circunstancias normales- en este bien y no lo tiene".

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