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Busco tu rostro: las falsas imágenes de Dios

Sabemos que no es nuestra habilidad ni nuestra fuerza la que hará que podamos comunicar la imagen de Dios sino que es un don, un regalo del Señor. Ojalá encontremos esos lugares donde escondimos el rostro de Jesús, ojalá abramos a Él y al pueblo nuestro interior; ojalá al menos arda siempre nuestra pobre y fiel lámpara encendida como en el sagrario junto a Él.